Una playita al pie del Cajobabo: dicha grande para Martí | Revista La Calle
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Una playita al pie del Cajobabo: dicha grande para Martí

Según cuentan los que viven en la provincia más oriental de la Isla de Cuba, el 11 de abril es tal vez la fecha histórica más significativa en la tierra del Guaso; pues ese día del año 1895 se produjo el desembarco de Martí y Gómez por Playita de Cajobabo.

Más de 15 años habían esperado los patriotas cubanos para el reinicio de la lucha por la libertad, el período de Tregua Fecunda o Reposo Turbulento habían sido años de reflexión, de preparación, de planificar a detalle la contienda que le daría a Cuba de una vez por todas esos ideales por los que miles habían derramado su sangre en la del 68; y que ansiaban vivazmente quienes la sobrevivieron.

En esa labor de recaudación de fondos, de aglutinar fuerzas juntando a los pinos nuevos con los pinos viejos se había sumido José Martí, consagrando a ello su propia vida. Con ese fin había fundado el Partido Revolucionario Cubano y también el periódico Patria.

Pero para el líder intelectual, que predicaba con el ejemplo, había llegado el momento de involucrarse físicamente en la guerra que como fruto en parte significativa de su encomiable esfuerzo había reiniciado el 24 de febrero de 1895.

Entonces, luego de firmar el manifiesto de Montecristi, comunicando al mundo los objetivos del PRC y de la lucha en Cuba, se hace a la mar acompañado, además del Generalísimo, por Ángel Guerra, Francisco Borrero (Paquito), César Salas y Marcos del Rosario.

Se habían embarcado en una frágil embarcación, en una noche de espesa oscuridad y fuertes chubascos; el mar bravío -que según Gómez parecía “un negro manto funerario donde nos debemos envolver para siempre”- fue capaz incluso de arrancar de las manos del ilustre mambí el timón. Pero no se amilanaron; era suya la certeza de que “habían salido para no volver” y si no llegaban ahora, “volverían a salir”.

Y llegaron…

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Sitio por el que desembarcaron Martí y Gómez en Playita de Cajobabo. Foto Radio Reloj

El 11 de abril arribaron a una Playita (al pie de Cajobabo): “dicha grande” para Martí, tal y como escribiera en su diario el entonces Delegado.

Sin embargo, la hazaña no solo la constituyó el arribo sino también la consiguiente travesía a través del escabroso relieve guantanamero para reunirse con las tropas mambisas. Los acompañantes del Apóstol, acostumbrados a las rudas maneras de la vida en campaña, se sorprenderían de la resistencia de el de la calle Paula, que hasta en los duros momentos supo encontrar en los campos cubanos la belleza y admirarla para mantener siempre viva su alma de poeta.

“La noche bella no deja dormir. Silva el grillo; el lagartijo quiquiquea, y su coro le responde; aún se ve, entre la sombra, que el monte es de cupey y de paguá, la palma corta y espinuda; vuelan despacio en torno las animitas; entre los ruidos estridentes, oigo la música de la selva, compuesta y suave, como de finísimos violines; la música ondea, se enlaza y desata, abre el ala y se posa, titila y se eleva, siempre sutil y mínima. Es la mirada del son fluido: ¿qué alas rozan las hojas? ¿qué violín diminuto, y oleadas de violines, sacan son, y alma, a las hojas? ¿qué danza de almas de hojas?”

Hoy día Playita de Cajobabo es Monumento Nacional, ubicado en el municipio de Imías, acoge cada año el tributo al Héroe Nacional de los cubanos; pero este 2019 se sumó a dicho homenaje la reciente proclamación de la nueva Constitución de la República de Cuba, documento que como deseara el Maestro dignifica al hombre y hace valer la firme convicción martiana de que luchar por nuestro país siempre será una dicha grande.

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El 11 de abril de 1995, a la misma hora que Martí y Gómez llegaron a Playita de Cajobabo, el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, hizo ondear nuestra bandera. Foto Radio Reloj

José Martí, 124 años después, continúa llevando el remo de proa.

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