Mientras que algunos se sientan a esperar que desde arriba caigan las soluciones de los problemas, a Rogelio Fals Jiménez, un albañil jubilado y fundador de los CDR, le place caminar hacia ellos y tratar de resolverlos. Lo hace, y da una lección práctica de que, como dijera Raúl Castro, Sí se puede, con acento en la í, porque si no querría decir si se puede, mañana, algún día…
Este viejo con mente juvenil vio algunos tragantes de la ciudad de Camagüey abiertos, porque algún destructor sustrajo las tapas. Algunas personas cayeron, pero nadie le ponía “la tapa al hueco.”
Entonces con un poco de cemento, arena y sus herramientas armó una pieza que será muy difícil que alguien arranque, pues le colocó pasadores que lo aseguran durante un buen tiempo.
También se vio al intrépido constructor en una de las aceras de la calle Ignacio Agramonte vertiendo el hormigón que ahora sellará el obstáculo callejero que además de afear el centro histórico de la ciudad ha sido causa de innumerable accidentes.
¿Te pagan por esto?, preguntó un transeúnte. “No, esto lo hago por Fidel y por Raúl, porque soy revolucionario y no me gusta que mis calles sirvan para que las personas se caigan”.
Entrevistado para la revista La Calle, Fals recordó que en los años 70 los CDR cogían los baches de las calles, chapeaban los parques, los ríos y hasta hacían campos deportivos… “me recordé de esos tiempos y me dije porqué no hacerlo ahora”.
Expresó que cuando triunfó la Revolución su vía era muy estrecha, colindaba con un depósito de salubridad, y el pidió al gobierno revolucionario que le dejaran a los vecinos hacer una calle, y así lo hicieron.
“Fui durante 30 años presidente del CDR 4 “Manuel Ascunse Domenech” de la zona 297 en el municipio Camagüey, ahora sigo ayudando a los más jóvenes”.
Pero Rogelio no está solo, las personas se unen a él, les facilitan algunos materiales y les agradecen el gesto. Luis David Díaz Cuervo, un escritor camagüeyano sorprendido por el gesto, lo abrazó y le dijo: “felicidades en nombre del pueblo camagüeyano”…y así lo hicieron muchas personas que se detienen a contemplar el acto de solidaridad ciudadana y decirles “menos mal que existen personas como Usted.”
Ojalá que en un futuro los Consejos Populares tengan un mecanismo dinámico que con pocos recursos y el necesario asesoramiento técnico permita al pueblo organizado solucionar algunos problemas menores que no le competen a las grandes empresas como destupir un tragante, tapar un hueco, limpiar una zanja, apagar una lámpara y un montón deterioros que surgen en las grandes ciudades y que los propios vecinos pueden seguir haciendo de forma voluntaria.

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