Primero otra cara, después un oro en pelota | Revista La Calle
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Primero otra cara, después un oro en pelota

En asuntos de pelota en Cuba nunca hay para cuando acabar, ahora hicieron una preselección de 63 jugadores y algunos dicen que es muy grande y otros que faltan. Lo mismo dicen del grupo de entrenadores. Pero Rey Vicente Anglada, de regreso al puesto de mando de la selección —del cual lo bajaron una vez sin darle explicación alguna—, escucha, lee, valora, pero mantiene la mirada fija en un punto: cómo preparar bien al grupo y buscar resultados en la actual temporada internacional.

De los últimos años existen muchas lecciones. Aquella plata en el primer Clásico Mundial deslumbró pese a la visionaria alerta de Fidel cuando recibió al equipo en La Habana. Nunca nuestro béisbol estuvo más necesitado de repensarse, fortalecerse, cambiar lo que debía ser cambiado, que a partir de aquel momento. Después, ya usted sabe, se abrieron los cofres de nuestros tesoros y no quedó ninguno en las vitrinas de la Federación Cubana.

Rey Anglada tiene por delante una prueba semejante a las de Hércules. Quizá más grande. Y no es cuestión de oro, o podio. Es asunto de béisbol, de juego, de táctica y estrategia, de desarrollo de un deporte que en nuestro país se ha quedado atrás respecto a otros que, incluso, alguna vez fueron nuestros alumnos.

En la pasada Serie del Caribe (SC) no había un equipo cuyos atletas estuvieran más excedido en libras que el nuestro, un colega extranjero cuando los vio salir al terreno me dijo irónicamente: «parece que en Cuba hay mucha comida». Ha sido una tendencia de las selecciones nacionales en los últimos campeonatos foráneos.

Desde el punto de vista táctico, hay muchas flaquezas que corregir. Utilicemos los números de la reciente SC aportados por el Grupo de Investigación de Béisbol (GIIB), unos talentosos muchachos que ya, afortunadamente, cuentan con uno de sus integrantes en el colectivo técnico que comandará Anglada. Un éxito de la sabermetría y de la ciencia.

La tendencia mundial es a disponer de lanzadores con dinamita en las rectas (cuatro o dos costuras, cortada…), con buenos rompimientos y el dominio de pitcheos a más baja velocidad que rompen el balance, pero se mueven también en su corto trayecto del box al home, con control y comando, y adiciónele un preciso estudio de contrario para localizar los envíos en la zona vulnerable de cada bateador.

Así, ya es difícil pegarle a la bola, y si además, su tipo de swing propicia conexiones de rolling, las opciones de embasarse y anotar carreras disminuyen drásticamente. En Panamá, 65 por ciento de los batazos de los Leñadores de Cuba fueron rodados, los ideales para out, pues son los que menos posibilidades tienen de pasar a los jardines.

Mucho habrá que trabajar en los entrenamientos en ese aspecto. Primero para que los atletas lo interioricen y después hagan los ajustes necesarios: si ligan más líneas y elevados (buscando batazos de sacrificio y/o jonrones) será un cambio fundamental en las aspiraciones de ganar el oro en los Juegos Panamericanos de Lima, después de dos ediciones de ese tipo en las que Cuba perdió en la semifinal (Guadalajara y Toronto).

También habrá que enseñar y practicar la disciplina en home. En Panamá, el equipo no se comportó diferente a eventos precedentes, fue el que menos pitcheos vio por comparecencia al bate (3.58 y casi la mitad terminó en tres o menos lanzamientos).

Fue el elenco de mejor promedio de bateo en conteos favorables (.333), mientras haciéndole swing al primer pitcheo apenas logró average de .217 con 87 por ciento de rodados.

Los lanzadores siguen excediéndose en cantidad de pitcheos. Promediaron casi cuatro envíos por visita al home de los contrarios, cuando los demás staff trabajaron para una media de 3.59.

Pero no todo es cuestión de estadísticas, de numeritos, de sabermetría… Hay muchos aspectos que mejorar, desde la cara en el juego (los adversarios saben leer la capacidad de un equipo por sus gestos, ademanes y otros movimientos en el terreno y el banco), hasta la preparación mental para ejecutar, si bien mejor, la acción que cada situación demande. En el béisbol cada vez es más protagonista la mente, y ejercitarla constantemente y bien es imprescindible para tener éxito.

Rey Anglada no es mago. Con los atletas que dispone ahora no pueden soñar en grande —más que algunas ausencias que se están evaluando o pueden someterse a análisis, casi todos los mejores peloteros cubanos han emigrado y sin ellos en la selección nacional otra final en un Clásico Mundial está lejos—, pero sí jugar un béisbol más competitivo, y hacia ahí debe apuntar su estrategia.

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