¡Matanzas Campeón! | Revista La Calle
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¡Matanzas Campeón!

Veintinueve años después de haber tocado el cielo del béisbol cubano con el nombre de Henequeneros, el conjunto de Matanzas alza, ¡al fin!, la corona en el mismo estadio donde había sucedido el milagro por última vez en el milenio pasado.

Nunca en la historia de las 58 series nacionales anteriores se pudo escuchar ese grito en la boca de los aficionados: ¡Matanzas Campeón! Jamás nadie con esas ocho letras en el pecho se subió a lo más alto del podio en todos estos años. Con la victoria este sábado de los Cocodrilos ante los Toros camagüeyanos 11-2, las maldiciones y los hechizos se hicieron humo.

Armando Ferrer, coach de Sile en aquel lejano 1991, puso fin a la larga espera con una virtud en su estrategia de dirección: supo manejar varios egos sin que las notas de un ex Grandes Ligas, un MVP de la Serie de Japón, y el joven con más talento de los que juegan en Cuba, desentonaran con las de otros con menos linaje, pero útiles también. Ferrer debuta a lo grande como mánager, es el timonel 12 que se corona en su primer año y lo hace con otro récord cubano: cogió un equipo que había sido último lugar en la serie pasada y lo llevó a la cúspide en la siguiente.

Un jonronazo de César Prieto en el mismo primer episodio fue un buen presagio para los Cocodrilos. El despertar de Erisbel Arruebarruena sacando otra esférica del parque lo confirmó una entrada más tarde y un gran racimo de seis anotaciones en la sexta entrada fue suficiente para completar la hazaña, destacando a Eduardo Blanco con sencillo impulsor de dos carreras, y la dupla Santos-Camero con sendos dobletes remolcadores.

El aplauso de Armando Ferrer que, además de recibir su corona de laureles, inscribe su nombre en los libros de récords con el mérito de ser el primer director que logra trasladar a un equipo desde el fondo de la tabla de posiciones hasta la cima.

A los protagonistas, Cocodrilos de raza y refuerzos, que han puesto el nombre de la provincia en todos los titulares y han llenado de gloria ese territorio de nuestra geografía insular, gracias en nombre de cada barrio cubano y que disfruten al máximo su merecido triunfo: ¡Matanzas campeón!

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