HISTORIAS DE GUAGUAS I: EL DESARRAIGO Y LA CONTAMINACIÓN | Revista La Calle
La contaminación sonora afecta a la gran mayoría de los residentes en La Habana. Foto Cubadebate

HISTORIAS DE GUAGUAS I: EL DESARRAIGO Y LA CONTAMINACIÓN

Es la una de la tarde en La Habana y 23 se pierde en el calor que desprende el asfalto, veo figuras difusas que saltan de sombra en sombra, las paradas llenas y me estremezco de solo pensar en el P6.

Imagino la guagua como una olla de presión, una de esas “reinas” combinadas en metal y plástico que al abrir sus puertas suelta el vapor, dando indicios de lo que se “cocina en su interior”, con aroma no precisamente a frijoles o a nada comestible.

Convertidos en gladiadores trepamos un escalón tras otro, transformados de a poco en una masa heterogénea; una señora que se abre paso a golpes con un pan se para a mi lado, nos miramos y comienza la charla.

Primero hace una disertación de la juventud, al parecer ignorando lo joven que soy insulta a toda mi generación mientras ataca al pan con saña; ¡mira como está esta guagua! – me dice señalando un suelo donde podrían sembrar viandas y paredes con más números telefónicos que mi lista de contactos – ¡La culpa es de los orientales!

Suelto la carcajada, también soy oriental. Se sacude las migas de pan y sigue hablando: ¿Te ríes? La culpa la tienen los orientales, que como La Habana no es de ellos no cuidan nada – No tengo ánimos para responderle así que opto por apartarme.

Desde mi rincón la veo a ella y a los otros que nos rodean. Una niña toma helado, un hombre fuma cerca de una ventanilla, otro grupo de muchachos beben cerveza alrededor de una bocina portátil, una chica juega con su móvil y la señora continúa comiendo pan.

El calor, los baches acompasados que mesen la guagua, el aire enrarecido y pesado me ponen en “trance”, haciéndome meditar como los antiguos budistas en los baños termales; reflexiono sobre La Habana, los emigrantes y el futuro de la capital.

Urge reducir la contaminación en la bahía habanera. Foto Radio Reloj

HABANA: ¿CIUDAD BASURERO?

Llegué a la villa de San Cristóbal una madrugada de septiembre cargado de anhelos, temores y alguna que otra maleta; así comencé a vivir la trama trillada de una película: el muchacho de pueblo que descubre la gran ciudad.

Las primeras excursiones citadinas borraron de golpe la imagen que traía de la capital y me hicieron abrir los ojos a un mundo diferente. Descubrí la arquitectura, las tradiciones y la belleza que la hicieron una “Ciudad Maravilla”, y a la par pude ver en primera persona la otra cara, ese rostro feo que a veces se ignora, el de las construcciones derrumbadas, las paredes plagadas de grafitis, las calles llenas de aguas podridas, papeles, plásticos, “brujerías” y otros desechos orgánicos que le otorgan en silencio el título de “Ciudad Basurero”.

En el P6 veo a la señora terminar con su pan y lanzar la jaba por la ventana, seguida por las latas de cerveza de los muchachones que escuchan “música” en su bocina y el envase de helado que traía una niña; entonces, ¿el problema serán los orientales y su desarraigo? Quizás el desarraigo sea el origen del mal, pero visto desde un punto más general, entendiéndolo como el desapego social a las ciudades.

¿Cuántas personas vemos a diario arrojar basuras fuera de los contenedores apropiados? Puede ser que incluso muchos de los que ahora leen tiraran algún desecho con el pensamiento de que: alguien más lo recogerá luego; provocando que paulatinamente se multipliquen los micro vertederos que hoy existen en la urbe cubana.

El malecón, sitio donde históricamente grupos de amigos se reunían para dar serenatas, además de las acostumbradas citas hoy se llena de basuras; así ocurre además frente a cines, teatros, en los parques y en los barrios, la conciencia social está en crisis y cuidar nuestro entorno no está en las prioridades de muchos.

Los vehículos automotores representan una fuente importante de contaminacion del aire. Foto Abel Rojas

EL INICIO DEL FIN DEL MUNDO

La génesis de la contaminación podría estar arraigada también en el desconocimiento, en la falsa sensación de seguridad que este provoca, en la ingenuidad de pensar que los problemas ambientales no nos afectarán directamente.

Desde el inicio de los tiempos el ser humano comenzó a contaminar, situación que se vio agravada con el paso de los años y el desarrollo en todas las ciencias que trajeron consigo la aparición de diferentes tipos de polución, alcanzando incluso el espacio exterior.

El aire es uno de los elementos más conocidos por ser contaminados; según un artículo de 1983 de la revista Science, el hollín hallado en el techo de cuevas prehistóricas, provee evidencia de altos niveles de contaminación que estaban asociados a una inadecuada ventilación de las fogatas; haciendo al hombre de las cavernas el primero en dañar el medio ambiente y provocar el inicio de la cuenta regresiva que en la actualidad limita al planeta.

Por otra parte, el forjado de metales parece ser el momento de la aparición de contaminación del aire fuera del hogar; según investigaciones realizadas sobre muestras obtenidas en capas de hielo de los glaciares de Groenlandia, se observan incrementos en la aparición de metales contaminantes asociados a los periodos de producción de metales de las civilizaciones griega, romana y china.

Existen otros tipos de contaminación además de las más reconocidas, estas no afectan los suelos, el agua, el aire o la flora y la fauna, son menos visibles; entre ellos están la contaminación acústica, la visual y la lumínica.

En el caso de la acústica, es originada por el ruido de avenidas producidos por automotores, ruido de aviones, ruido industrial o ruidos de alta intensidad, eso en el peor de los casos; pero es muy común encontrarla en barrios e incluso transportes públicos, donde personas escuchan música por encima de los niveles permitidos para la salud; esta contaminación es capaz de reducir la capacidad auditiva del hombre y producir estrés.

La contaminación visual está presente donde existan vallas publicitarias mal ubicadas, así como árboles, postes eléctricos, que limitan la visión de los conductores en la vía y contenidos inapropiados en pantallas públicas; estudiosos del tema han llegado a catalogar además muchas televisoras como exponentes de la contaminación visual, por el cúmulo continuo de anuncios publicitarios que contienen.

Por su parte la contaminación lumínica incluye la sobre iluminación e interferencia astronómica (que disminuye y distorsiona el brillo de las estrellas o cualquier objeto estelar afectando el trabajo de observatorios y astrónomos), por esto los observatorios astronómicos importantes se asientan en regiones alejadas de las urbes; y aterrizándolo a la realidad cubana también entra en este apartado el caso de vehículos que por asuntos estéticos transforman sus luces y afectan a otros conductores, pudiendo generar accidentes de tránsito.

¿Cuáles de estas contaminaciones existen en La Habana?, todas, como en cada gran ciudad del planeta tierra, lo importante es tomar medidas para contrarrestarlas y estrategias viables para solucionar el problema de forma definitiva.

Las riberas y las aguas del río Almendares continúan siendo contaminadas a pesar de los esfuerzos e iniciativas ambientalistas. Foto Cubadebate

LA ULTIMA PARADA

El P6, donde aún voy continua su camino, en su ruta no pasa por la bahía, pero recuerdo en otros de mis viajes su olor fuerte a sal y a pescado; esa es una de las partes más contaminadas de La Habana.

La bahía fue refugio durante mucho tiempo de diversas especies de peces y un considerable ecosistema marino, en la actualidad convertido en un “lago negro”, causado por la intensa actividad portuaria en las importaciones de petróleo durante todo el siglo XX y la gran cantidad de desechos que son arrojados al río Almendares y que llegan hasta el mar, siendo responsable en buena parte la población capitalina.

El estado cubano ha invertido grandes cantidades de dinero en el saneamiento de la bahía y otros importantes emplazamientos, pero sin la ayuda del pueblo para conservar la limpieza, el trabajo es en vano.

Hoy en La Ciudad Maravilla existen círculos de interés, proyectos comunitarios y escolares que buscan salvar a la capital del estado en el que inconscientemente sus propios habitantes la han colocado; así las playas, bosques y zonas citadinas recuperan poco a poco su esplendor.

De la guagua se han bajado casi todos, quedan algunas personas dispersas y frente a mí, la señora que continúa criticando todo a su paso; sigue comiendo, ya no pan sino caramelos, uno tras otro, y sigue tirando los pequeños envoltorios por todos lados. Recuperado del viaje me levanto, estoy a dos minutos de quedarme, la miro a los ojos mientras hecha por la ventana otro papelito y le digo: Eso que usted ensucia allá afuera, es el reflejo de lo que lleva por dentro. Entonces, me bajo.

Los desechos sólidos arrojados en las arterias de la capital son focos contaminantes. Foto Cubadebate

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