Guáimaro sigue fiel a su legado constitucional | Revista La Calle
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Guáimaro sigue fiel a su legado constitucional

El poblado camagüeyano de Guáimaro, donde el 10 de abril de 1869 fue aprobada la primera constitución cubana, ha sido durante este año escenario de diversos barrio debates.

En estos espacios, además de reflexionar y participar en la creación de la nueva Carta Magna, diversas generaciones han expresado sus compromisos con el futuro de Cuba, la unidad del pueblo con su Revolución y la prosperidad de todos los ciudadanos.

En el CDR “Manuel Piti Fajardo”, zona 1, algunos de sus vecinos recuerdan el 1ro de julio de 1975; esa noche se hizo la lectura y debate del proyecto de la primera constitución socialista, aprobada un año después en referéndum popular donde la inmensa mayoría de los cubanos dijeron Sí al documento histórico.

En el pueblito se conserva el lugar donde radicó la casa de José María García, un vecino que prestó su vivienda para hacer la carta magna de 1869; el 10 y 11 de abril de ese año villareños, orientales y camagüeyanos debatieron lo que debió ser la ley suprema de la nueva república, sin España.

Se dice que muchos pobladores acudieron a escuchar los debates. El 12 de abril el primer presidente mambí elegido por la cámara, Carlos Manuel de Céspedes, prometió cumplir sagradamente con el deber presidencial y les pidió a sus compatriotas que lucharan hasta el último momento por la independencia de Cuba.

El domingo al mediodía se adoptó la bandera de Narciso López como enseña nacional y en la plaza del pueblo, en medio de un mitin improvisado, Ana Betancourt Agramonte reclamaría la emancipación para la mujer.

Los que habitan el municipio más oriental de la llanura camagüeyana viven orgullosos de su terruño. Allí hace 151 años se habló de soberanía y ciudadanía, la que sería otorgada a los que estuvieran dispuestos a defender la patria.

La Constitución que será proclamada por la Asamblea Nacional este 10 de abril es continuidad de aquella; con la diferencia de que la actual es socialista, una idea desconocida en aquella fecha.

“Guáimaro libre nunca estuvo más hermosa que en los días en que iba a entrar en la gloria y en el sacrificio”, diría José Martí refiriéndose a este lugar, donde hoy sus pobladores se esmeran por cuidar jardines, patios productivos, sus rectas calles y lugares públicos.

En Guáimaro, tal y como se ilumina el monumento constitucional con las luces de la bandera cubana, en sus cuadras reluce el compromiso de conservar aquel poblado donde se hizo ley la Revolución.

 

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