EN CAMAGÜEY SUENAN LOS TAMBORES DE LOS COMANDOS | Revista La Calle
Conga camagüeyana Los Comandos recibe la beca  de la cultura popular tradicional, otorgada por el Centro Nacional de Casas de Cultura.Camagüey, 26 de mayo de 2017. ACN FOTO ARCHIVO/ Rodolfo BLANCO CUÉ/sdl

EN CAMAGÜEY SUENAN LOS TAMBORES DE LOS COMANDOS

La más antigua de las congas camagüeyanas, “Los Comandos”, se convirtió en la segunda del país en recibir un premio otorgado por el Centro Nacional de Casas de Cultura, por una sobresaliente trayectoria de más de 70 años.

El galardón se otorgó al término de la VII Jornada de la Diversidad Cultural, que organiza todos los años la Oficina del Historiador de la ciudad de Camagüey para investigar y promover las raíces de la cultura popular.

Conferido antes a la santiaguera Los Hoyos, y destinado al trabajo, el premio consiste en 10 mil pesos para adquirir instrumentos musicales, vestuario y calzado.

“Los Comandos” junto a su doble santiaguera recibe, además, una  Beca de la Cultura Popular Tradicional, otorgada por el Centro Nacional de Casas de Cultura,

El colectivo  es uno de los símbolos del San Juan, nombre del carnaval de la capital provincial, el cual está vigente desde el siglo XVIII y es uno de los principales festejos de ese tipo en Cuba.

Más de 70 integrantes, entre músicos, y bailadores de acompañamiento permanente integran el conjunto, cuyo medio musical emblemático es la denominada sonaja, una cruz de madera con una nutrida cantidad de tapas metálicas de botellas, y que conducida delante, es agitada para provocar sonoridad.

En sus inicios hacían sus tambores de barriles de puntillas o manteca y la piel curada de las reces. La sonoridad aguda la dan las llantas  y otros hierros recuperados. Saben cambiar el ritmo, vibrar el ambiente y hacer cantar los tambores que junto al pueblo que los siguen, corean:  “Somos los comandos, lo que sea, seguimos arroyando…”  con pequeñas improvisaciones que tienen que ver con alguna celebración.

Sus primeros integrantes fueron  muchachos de los barrios más  pobres de las orillas del río Hatibonico  que atraviesan la ciudad. Hoy todos quieren integrar la banda. Nada paga a un conguero por tocar. Lo hace porque ama el sonido ancestral de su tierra. Solo se le exige disciplina.

Al final de  la fiesta conservan sus instrumentos en sus casas. Lo destapan cuando alguna organización de masa o tradición lo solicita. Encienden una hoguera y calientan los cueros, para sonar los tambores que festejarán  algún triunfo, el final de alguna cosecha o  la prosperidad del lugar donde se vive.

Con los nuevos tiempos el repique  de “los comandos”  no cambia. Con innovaciones aplicadas mantienen sus tambores, los hierros y la forma de arroyar por las calles que lo hacen ser únicos en Cuba. Como dijera Rafael Lara, de la dirección nacional de Casas de Cultura, “esta conga deja un legado a la cultura popular y tradicional…”

Además de ésta, en la ciudad de los tinajones conviven una decena de congas proveniente de diferentes repartos. Cada una tiene su propio ritmo. La agrupación compuesta de instrumentos de percusión de diferentes tamaños y metales artesanales conserva un sello único que la identifica cuando se mueven a otros barrios y hacen topes amistosos donde gana quien mantenga la intensidad del ritmo, la armonía, la creatividad , la disciplina y el respeto mutuo que se le exige a cada integrantes.

Llegó la hora de reconocer este tipo de agrupaciones musicales que, aunque artesanales, son exponentes de la cultura popular. Santiago de Cuba, Camagüey y quizás algún otro territorio cubano conservan esta herencia africana y nativa. Tenemos que investigar más sobre sus orígenes y desarrollo, colocarlas en el lugar que merece como también se hace en el oriente cubano con los órganos.

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