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Ellas en la ciencia

Una carrera de fondo con obstáculos constituye la vida de miles de científicas en el mundo. Cuba no es la excepción. El solo aspirar a una carrera ciencias las hace objeto de prejuicios por parte de aquellos que creen que las profesiones se dividen por géneros, cuando lo más importante es tu capacidad y el amor que sientes por el trabajo.

El 22 de diciembre de 2015 la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió proclamar el 11 de febrero Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, con el fin de lograr el acceso pleno de las féminas de todas las edades a esos campos de estudio. Además, busca alcanzar mayor igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas.

El pasado 12 de febrero fue celebrada esta fecha en la Academia de Ciencias de Cuba, con un panel en el que intervinieron exitosas científicas cubanas. Dicho conversatorio tuvo como asistentes a féminas de diversas profesiones, incluida Amelia Santos Rivera, Viceministra del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA). Entre las expositoras se encontraban: la Doctora en Ciencias Físicas, Ida Mitriani Arenal, la Premio de la Academia de Ciencias 2018; Agnerys Santos, de la Defensa Civil, Master en Enfermería y especialista en desastres de la Escuela Nacional de Salud Pública, y la Doctora Miriam Teresita LLanes Monteagudo, jefa del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, conocida sobre todo por sus apariciones en la sección del tiempo en el Noticiero Nacional de la Televisión.

Las panelistas compartieron experiencias personales que reflejan su quehacer en diversas áreas de las ciencias y la sociedad y, la importancia y empoderamiento que han alcanzado las mujeres en Cuba. Además, reconocieron las dificultades que enfrentaron para estudiar sus carreras y superarse en sus áreas de trabajo.

La Doctora Lilliam Álvarez Díaz, de la Academia de Ciencias de Cuba, participó como moderadora durante la conferencia y aseguró que en nuestro país la discriminación de género en el sector científico no es un gran problema, por lo menos no de la misma manera que en el resto del mundo.

“Aquí en Cuba nosotras partimos de seis décadas de políticas de inclusión social y de participación en el desarrollo científico, económico, social y político. Desde el mismo año 1959 la Revolución abrió oportunidades por igual a todo el que quisiera estudiar y aspirar por una carrera científica. Así, llegar a ser Licenciadas, Masters y Doctoras ya no fue una misión imposible”.

Actualmente, el sector de las ciencias cuenta con 86. 426 trabajadores, de los cuales 45. 806 son mujeres lo que representa el 53%. Asimismo, la Master Yudith Ferreiro afirmó que en el campo de la salud las féminas representan el 79% de los profesionales del sector. Estas cifras reflejan el gran avance que ha logrado Cuba en temas de igualdad de género; sin embargo, la panelista afirmó que el número de féminas comienza a reducirse cuando aparecen cargos de importancia.

Álvarez Díaz sostuvo que aún subsisten formas de exclusión subjetivas, como son la doble y triple carga de trabajo que se les asigna a las mujeres: la familia, el cuidado del hogar, y, además, crecer en la profesión. Coincidieron en esa idea las panelistas Miriam Teresita LLanes e Ida Mitriani.

La primera afirmó que las mujeres tienen que imponerse a gran número de situaciones adversas, siendo difícil llevar a la par la vida profesional y la personal. A su vez, la segunda desde la experiencia reveló que un gran número de féminas no pueden acceder a los mismos empleos que los hombres debido a que están embarazadas o tienen niños.

“Por otro lado sufrimos discriminaciones “no tan obvias” como valorarnos más débiles o tratarnos de manera paternalista. Muchas veces no nos dan puestos de poder, o a la inversa, para, supuestamente, “protegernos”, pero que en el fondo es porque se duda de nuestras capacidades, habilidades y preparación para altos cargos de poder”, aseguró la Doctora Álvarez Díaz.

También, la Doctora Yanes Monteagudo mencionó que en muchas ocasiones son infravaloradas y, por decirlo de alguna manera, ellas tienen que darse a respetar. “Los hombres le dicen cosas a las mujeres que no dirían a otros hombres”. Tienen que exigir el mismo respeto que se le da al resto de los trabajadores, pues una mujer y un hombre con el mismo cargo nunca serán vistos de la misma forma.

Por otra parte, Álvarez Díaz manifestó que en Cuba la Matemática y la Física son las ciencias con menos presencia de mujeres. “Además, a partir de mis estudios también he observado que, si miramos “con una lupa” dentro de las diferentes especialidades de ambas carreras, ellas son menos en las áreas teóricas o puras, y eligen en mayor número la Matemática o la Física aplicadas”.

“Hay mayoría femenina en las ciencias sociales, tendencia que se mantiene desde hace años. Aunque también podemos encontrar gran cantidad de mujeres cursando Medicina, Biología y Química”.

MUJERES DE CIENCIA EN EL MUNDO

En la actualidad, menos del 30% de los investigadores en todo el orbe son mujeres. Según datos de la UNESCO, el 35% de las estudiantes escogen estudios superiores dentro del campo de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y matemáticas. En todo el planeta el número de estudiantes femeninas en tecnología de la información y las comunicaciones (TIC) representa el 3%; ciencias naturales, matemáticas y estadísticas el 5%, y en ingeniería, manufactura y construcción un 8%.

Otro problema ocurre luego de graduarse: los ambientes laborales son generalmente hostiles y ellas tienen que enfrentar los prejuicios y el machismo; frases como: ¿Y tú qué haces aquí si esto es un trabajo de hombres? Son comunes en aquellos sectores donde la población masculina es mayor. Un ejemplo de esto se observa en las ingenierías: más del 20 % de los graduados en dichas carreras son mujeres, pero solo están en activo un 11%. No bastan con decirle a una niña que puede hacer todo lo que se proponga, sino que deben ser creadas las condiciones laborales propicias para su desarrollo y superación personal.

La Comisión Europea publicó nuevas cifras que muestran que el 41% de los científicos e ingenieros de los países de esa región son mujeres. Entre los países que más han avanzado en ese campo se encuentran: Lituania (57%), Bulgaria, Letonia (53%), Portugal (51%) y Dinamarca (poco más del 50%).

En Asia y el Pacífico la representación femenina solo alcanza el 23%. En esta zona, Myanmar ostenta, no solo el más alto número de mujeres en Asia, sino a nivel mundial, con un 85.5 %. A pesar de ello, solo otros cinco países de la región han alcanzado la paridad de género. En contraposición, en Japón únicamente el 13% de los investigadores son mujeres.

El porcentaje de científicas africanas oscila entre un 20 y un 40%. Guinea es el país con el porcentaje más bajo con un 5.8 %. Solo dos países africanos, Lesotho (55.7 %) y Cabo Verde (52.3 %), han alcanzado la paridad de género en las ciencias.

En nuestro continente, según datos del Instituto de Estadística de la Unesco, América Latina y el Caribe tiene en promedio un 45,4% de investigadoras. Venezuela va la primera en la región con un 61% de mujeres investigadoras.

EL CAMINO A RECORRER

Según la Doctora Lilliam Álvarez el Estado cubano busca acercar por igual a los niños y a las niñas hacia las carreras de ciencia desde la base con círculos de interés, concursos, olimpiadas, Institutos Preuniversitarios de Ciencias Exactas (IPVCE), entre muchas otras iniciativas que han sido exitosas.

“Por otro lado desde la Academia de Ciencia, a través de su grupo de promoción de la ciencia, desde hace casi 20 año realiza esfuerzos y acciones en las universidades a través de las Brigadas Técnicas Juveniles, con las Cátedras de Cultura Científica de varias instituciones. Así, hemos realizados festivales de ciencias, en parques, en espacios abiertos llevando experimentos interactivos donde los niños juegan y, a la vez, aprenden y se motivan por ellas”.

“Además hemos incrementado nuestro accionar sobre la formación de los maestros y, también, nuestra influencia con algunos medios de comunicación donde aún es débil o casi ausente la presencia de la ciencia y de sus protagonistas. Hemos mantenido un parmente activismo precisamente para mantener la importante inclusión de las mujeres en el sistema de ciencia en Cuba y, lo que es más importante, para no retroceder en un corto o mediano plazo”.

“También realizamos actividades de orientación y motivación vocacional con enfoque de género, ponemos en primeros planos las trayectorias de vida de mujeres científicas cubanas y extranjeras que han tenido importantes aportes a la ciencia. De esta manera, las niñas y muchachas que sueñan con ser mujeres de ciencia tendrán modelos de rol y ejemplos de vida.

Para lograr mayor igualdad en el mundo se debe apostar por más mujeres en puestos de prestigio, con roles cada vez más visibles. Hay que crear conciencia de los prejuicios de género, trasladando el mensaje de igualdad a ámbitos donde las mujeres estén menos representadas.

Asimismo, las féminas deben encontrar condiciones de trabajo más flexibles que las motiven a conservar su empleo después de tener hijos y, así, incrementar sus opciones de alcanzar puestos de rango superior. Además, es necesario realizar un trabajo de base; animar a las mujeres jóvenes a involucrarse en las ciencias. Ellas deben saber que no hay carreras para mujeres o para hombres.

El desequilibrio de género que existe en la ciencia no es un fenómeno que se corrija solo. La representación femenina ha mejorado de manera sustancial con respecto al siglo pasado. Constituye una labor de todos lograr que la desigualdad sea menor, debemos trabajar para que las mujeres de ciencia no sean futuro, sino presente.

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