Cuba: Más que ron, tabaco y mulatas | Revista La Calle
20181206_125343~2

Cuba: Más que ron, tabaco y mulatas

El salitre del puerto llena el aire entre las paredes de piedras corroídas, se escuchan los pregones y las ruedas de las carretas con frutas en los baches de los adoquines, mujeres y hombres caminan hacia algún lugar, y otros esperan pacientes… así amanece en La Habana Vieja.

Esperar es una profesión antigua que en Cuba algunos practican, en los últimos tiempos sus adeptos se han incrementado, decayendo la cifra de aquellos que prefieren “hacer”.

Con sus bancos de madera esperan que lleguen las guaguas cargadas de turistas, los cocos están picados, las piñas coladas listas, las mulatas con vestidos brillantes y grandes moños sonríen, las vendutas de suvenires abren sus puertas… y me pregunto: ¿seremos solo esta maqueta superficial de cubanía? Soy irónico, estoy claro que no es así, pero quien ve a Cuba desde la distancia o por primera vez, se queda con esas imágenes iniciales.

visitantes maquina

Las primeras impresiones son muy importantes, debemos cuidar nuestra imagen como país.

Foto: Gustavo Sánchez

Llegadas las guaguas del turismo a su destino salen por sus puertas columnas de caras expectantes, a quienes saludan un golpe de calor húmedo y numerosos vendedores ofreciendo sus productos.

Así se entremezclan la voz machacada del guía, el lenguaje del turista y los gritos del comerciante, que muchas veces sobrepasa la amabilidad y transgrede normas de respeto cruzando el espacio personal de los visitantes para llamar su atención, con un tirón por el brazo o un toque en el hombro.

Entonces, más asustados que alegres algunos visitantes “caen” y terminan comprando sombreros, estatuas de madera, pequeños cuadros, caracoles y otros numerosos inventos, que son vendidos a sobreprecio bajo el lema común de: esto es Cuba.

Ojo: no estoy en contra de negocios particulares que centrados en la “venta cultural” ubican en el mercado del turismo su público meta, sin embargo, no deja de preocuparme los estereotipos que continúan reafirmándose con la práctica diaria de algunos “servicios”.

EL NEGOCIO DE LA CUBANÍA

El negocio de la cubanía, como le llamaré a esta práctica, va tomando nuevos tintes en el 2019 con la incorporación de los Tour Guías a las “transacciones oscuras”; estos tienen a su cargo la selección de los mejores sitios históricos, lugares recreativos y para comer que visitarán los turistas, con ese poder en manos es cuando inicia la subasta al mejor postor, o sea quien le dé mayor “comisión” al guía por llevar a su rebaño; y así los guías olvidan requisitos básicos como máxima calidad, respeto por la cultura cubana y por los clientes.

(Aclaro: no todos los Tour Guías están en esta red de negocios)

bodeguita del medio

La Bodeguita del Medio, en la calle Cuba es uno de los atractivos de La Habana Vieja, por su historia, sus paredes plagadas de firmas y sus mojitos.

Foto: Gustavo Sánchez

¿Qué lugares suelen frecuentar estos grupos de turistas? Además de los ya pactados underground como discotecas y bares, puntos clave en el recorrido son las casas del Ron y el Tabaco, repartidas a lo largo de la Isla; se entiende esta selección porque son dos productos que prestigian internacionalmente a los cubanos, pero limitar las visitas guiadas a estos lugares, añadiéndole quizás algún mercado de suvenires para rematar la “vuelta”, no es lo correcto, pues estamos creando una visión sesgada de lo que es realmente Cuba.

Ya en confianza los visitantes suelen pedir consejos a los nativos de la Isla, entrando en juego mulatas y mulatos que encuentran en la prostitución y el proxenetismo una forma de ganar dinero; aunque en todas las naciones existe el negocio del placer, pocos lo tienen como un “atractivo nacional”, situación en la que han colocado a la Perla de las Antillas comentarios que pasan de boca en boca o de red social en red social.

¿Que las mujeres y los hombres cubanos son hermosos?, sí. ¿Qué las personas en la calle son amistosas?, sí; pero ninguna de estas características patentiza que la prostitución es un modo de vida en Cuba, deber nuestro es borrar esa imagen.

Amigas y amigos cubanos me han comentado en más de una ocasión que por sus perfiles en las redes sociales los han contactado desde otros países ofreciéndoles dinero a cambio de sexo; ¿por qué ocurre esto?

73150946_3011046035576908_1524319953895817216_n

Carteles como este circulan en las redes sociales, escudándose en el humor para atacar el prestigio de los cubanos.

Foto: Facebook

Se debe a una imagen de Cuba que malas prácticas han posicionado en el pensamiento colectivo y que grandes medios de comunicación han patentizado a lo largo de la historia, poniendo en peligro nuestro prestigio como nación.

No hagamos silencio cuando alguien caracteriza a Cuba denigrando a los cubanos y su historia; denunciemos estos comentarios que tienen como finalidad causar daño a la Isla; veamos a Cuba en todos sus colores, repensando su realidad hacia lo positivo, ideando soluciones a partir de buenas críticas.

En nuestro caimán, tan codiciado por otras naciones, se promocionan varios tipos de turismo: de sol y playa, de naturaleza, de ciudad, de salud y hasta de corte histórico; sin embargo, consiente e inconscientemente continuamos repitiendo patrones que no representan a la Cuba de hoy.

Más allá de las hermosas playas y los ostentosos hoteles, o de las calles adoquinadas de La Habana Vieja, late la verdadera Cuba, una que nace en el barrio, donde para celebrar no se toman mojitos, si no el ron “al duro y sin guante”, no se come ensalada césar en el almuerzo, si no una pizza y un refresco; y a esa Cuba a veces la olvidamos vendiendo una imagen paradisíaca de una nación que no existe para todos.

mujer en la calle

Alternativas como estas, donde mujeres se visten con ropas “folclóricas” para cobrar 5 CUC por foto alegando que esta práctica representa la cultura cubana, también impactan directamente en la imagen que proyecta el pueblo cubano hacia el mundo.

Foto: Gustavo Sánchez

Muchas son las personas interesadas en conocer ese pueblo que vive en las entrecalles, cuando te alejas de las avenidas principales y los restaurantes de lujo; y así han llegado al interior de las comunidades delegaciones enteras que comparten con los cubanos dignos y hasta prueban esa caldosa que ha alcanzado fama mundial, y esta es una alternativa fuerte que podría tenerse en cuenta para que el mundo acabe de conocer a Cuba por lo que realmente es.

Cuba no es solo: la venta ilegal del tabaco a altos precios y baja calidad; no es ron de segunda mano rembotellado; no es mulatas y mulatos que se prostituyen; no es la venta de suvenires; no es estafa; no es marginalidad.

Cuba es música, danza, canto, tambores, mojitos, playas, risas; también es ciencia, salud, desarrollo, educación, solidaridad, seguridad pública, deporte…

Veo a Cuba en imágenes cotidianas, en la abuela que prepara el desayuno a la familia envuelta en humos de café y leche; en la señora que barre los alrededores de su casa; en el hombre en bicicleta que va o regresa del trabajo; en la mujer que camina por la calle parando el tráfico con su tumba’o; en los niños con uniforme de primaria entrando a la escuela; en una función del ballet; en las colas que se hacen para todo y en todos los lugares; en los que piden “botella” en las avenidas; en quienes construyen su casa; en los que luchan por su familia en sus negocios legales; en los que cuidan enfermos en los hospitales; en la mujer que busca e “inventa” para cambiar el menú en la comida; en quienes luchan contra la homofobia, el bloqueo, la violencia, el machismo; veo a esta Isla en los ojos de los que sueñan y hacen algo por cumplir sus metas; en quienes desde el barrio impulsan a toda la sociedad con su pequeño aporte.

Me gusta imaginarme a Cuba como una mujer madura, coqueta y hermosa, de mirada inteligente y pensamientos profundos; de esas mujeres con carácter fuerte que recuerdan el camino transcurrido, se aferran a sus raíces y respetan las tradiciones; cubana que sonriendo regaña y cuida a sus hijos donde sea que estén, soñando un mejor futuro para ellos. Esa es mi Cuba: Más que tabaco, ron y mulatas.

 

DSC_6812

Defender la cubanía, respetando las tradiciones y nuestras raíces es esencial.

Foto: Gustavo Sánchez

Nos reservamos el derecho de publicación de los comentarios. No serán aprobados aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *