Al cementerio de Santa Ifigenia, ubicado en Santiago de Cuba, le llaman “El Altar Sagrado de la Patria”, sobrenombre ganado por los grandes hombres y mujeres que en el reposan y la belleza triste de sus construcciones.
Al fuego de las entrañas santiagueras se cuece una ciudad de mármol; urbe que crece, empinándose hacia el cielo como una tierra que ha conocido la grandeza, esparciendo piedras al horizonte. La rodea el verde de la Sierra, un guardián perenne que espanta las peores tormentas.























